Corazón de Jesús,
tabernáculo del Altísimo,
ten piedad de nosotros.
San Urbicio
Eremita († 802)
Nació en la población francesa de Burdeos en el siglo VIII, cuando la invasión musulmana estaba en pleno auge. Tras su paso por la península llegó hasta Poitiers, donde Urbicio, entonces joven, fue detenido y apresado junto a su madre. Debido a las muchas penalidades sufridas durante el cautiverio, la madre de Urbicio murió; él, convertido en esclavo, sirvió a sus amos. Les pidió a los santos niños Justo y Pastor que algún día recobrara la libertad, como así ocurrió. En agradecimiento, realizó un viaje a Alcalá, de donde eran los niños santos. Al descubrir que las reliquias de estos estaban expuestos al robo y al sabotaje, se las llevó a Burdeos. En Huesca vivió retirado y entregado a la oración y la penitencia.
La mirada al Traspasado marca el ritmo
de la historia: es promesa de salvación que aviva
la expectación ante el Mesías venidero;
es cumplimiento salvífico que declara la irrupción
del tiempo de Dios; es señal salvadora
de los últimos tiempos que todos reconocerán,
incluso quienes le traspasaron.
Ginés García Beltrán-José Rico Pavés




