Custodio y padre de vírgenes, san José,
a cuya fiel custodia fueron encomendadas
la misma inocencia, Cristo Jesús, y la Virgen de las vírgenes, María.
Por estas dos queridísimas prendas, Jesús y María,
te ruego y te suplico me alcances que,
preservado de toda impureza,
sirva siempre con alma limpia,
corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María.
Amén.

La huida a Egipto (1926), Maurice Denis (1870-1943), Museo de Bellas Artes de Reims, Francia. © Christian Devleeschauwer.


