Lectura de la carta a los Hebreos 10,4-10
Hermanos: Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.
Hermanos: Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.
En aquellos días, llegaron Abrahán e Isaac al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña.
Queridos hermanos: Ya sabéis que fuisteis liberados de vuestra conducta inútil, heredada de vuestros padres, pero no con algo corruptible, con oro o plata, sino con una sangre preciosa, como la de un cordero sin defecto y sin mancha, Cristo, previsto ya antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos por vosotros, que, por medio de él, creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe y vuestra esperanza estén puestas en Dios.
Queridos hermanos: Sobre la salvación de las almas estuvieron explorando e indagando los profetas que profetizaron sobre la gracia destinada a vosotros tratando de averiguar a quién y a qué momento apuntaba el Espíritu de Cristo que había en ellos cuando atestiguaba por anticipado la pasión del Mesías y su consiguiente glorificación.
Después de que Jesús fue levantado al cielo, los apóstoles volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios12,3b-7.
Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar.
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles28,16-20.
En aquellos días, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea para cumplimentar a Festo.