Oremos por las intenciones , del papa León confiadas, a su «Red Mundial de Oración», durante el mes de junio de 2026

By Pablo Cervera Barranco

By Pablo Cervera Barranco

junio 1, 2026

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Oremos por las intenciones , del papa León confiadas, a su «Red Mundial de Oración», durante el mes de junio de 2026

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la ­tierra, y con el papa León…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apos­tolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito concreto que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.

Oremos para que el deporte sea un instrumento de paz, encuentro y diálogo entre culturas y naciones y para que promueva valores como el respeto, la solidaridad y la superación personal.

Hacer deporte o asistir a acontecimientos deportivos es un signo de nuestro tiempo. Esta actividad humana implica no solo al sujeto individual, sino también a quienes lo rodean. El deporte, además, aúna a hombres y mujeres de toda condición, continente y raza. Es un hecho transversal para la humanidad y su importancia hace que deba cuidarse. El deporte puede ser ocasión para forjar la paz entre los hombres y los pueblos, para el encuentro de todo tipo de personas; además, en él se juega también la realización de una verdadera humanidad. Por esta razón, el Papa pide que se viva con respeto, solidaridad y espíritu de superación propio de todo deporte. l

 

* * *

 

El sufrimiento, ¿puedo entenderlo a la luz del amor redentor? Sí, lo puedo entender. Primero, yo tengo que habituarme a iluminar todo lo que me acontece con el Corazón de Cristo, iluminarlo así porque me explicará, me dará fuerza y me consolará. Me explicará: sé que viene del amor de Cristo y ha pasado por el amor de Cristo. Pero no simplemente como una especie de coloquio entre los dos en que él me lo envía simplemente como si el don fuese el sufrimiento, sino como algo que está dentro de la gran obra redentora, a la cual él me asocia.

Y esa cruz que me viene, yo sé que me viene del amor de Cristo dentro de la gran obra de la redención del mundo. Y entonces yo veo la explicación: el sufrimiento me viene dado con amor, pero no gozándose en que yo sufra, sino al mismo tiempo animándome a sufrir para que yo me asocie y colabore en la obra de la redención y reconstrucción de un mundo que sea realmente el mundo de la nueva creación. Y ahí se sitúa mi aportación.

Luis M.ª Mendizábal, SJ

 Ofrecimiento diario
por la Iglesia y por el mundo

V/ Ven, Espíritu Santo,
inflama nuestro corazón
en las ansias redentoras
del Corazón de Cristo.

R/ Para que ofrezcamos
de veras nuestras personas y obras,
en unión con él
por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo:
por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón,
y me ofrezco contigo al Padre
en tu santo sacrificio del altar,
con mi oración y mi trabajo,
sufrimientos y alegrías de hoy,
en reparación de nuestros peca­dos
y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial:
por el Papa y sus intenciones,
por nuestro obispo
y sus intenciones,
por nuestro párroco
y sus intenciones.

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Pablo Cervera Barranco

Christ at the Sea of Galilee, Circle of Jacopo Tintoretto (Probably Lambert Sustris), Anonymous Artist - Venetian, 1518 or 1519 - 1594. National Gallery of Art, New-York