R/MMucha paz tienen los que aman tu ley, Señor.
Muchos son los enemigos que me persiguen,
pero yo no me aparto de tus preceptos.MR/
El compendio de tu palabra es la verdad,
y tus justos juicios son eternos.MR/
Los nobles me perseguían sin motivo,
pero mi corazón respetaba tus palabras.MR/
Mucha paz tienen los que aman tu ley,
y nada los hace tropezar.MR/
Aguardo tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandatos.MR/
Guardo tus preceptos y tus mandatos,
y tú tienes presentes mis caminos.MR/
Aleluya, aleluya, aleluya. El que me ama guardará mi palabra –dice el Señor–, y mi Padre lo amará, y vendremos a él.
l «Hijo de David». Viniendo a buscar la oveja perdida, el Señor ha querido compartir nuestra historia haciéndola suya y, permaneciendo fiel a sí mismo, quiso nacer de la casa de David, figura regia de todos los tiempos e inspirado poeta que hizo vibrar las cuerdas del corazón misericordioso de Dios. Entre luces y sombras, Jesús, el Mesías, salvará al mundo entero. l
Lectura del
santo evangelio según san Marcos12,35-37
En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: «¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice: “Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies”. Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?» Una muchedumbre numerosa le escuchaba a gusto.
Palabra del Señor.
Oración sobre las ofrendas
Santifica con la eficacia de tu bendición,
Señor, estos dones que, por tu gracia,
han de encender en nosotros aquel fuego
de tu amor que dio fuerza a san Bonifacio,
para vencer todos los tormentos corporales.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
O bien :
Acepta, Señor, los dones que te presentamos
en la memoria de tu mártir san Bonifacio
para que sean ofrenda
tan grata a tu majestad
como preciosa fue su sangre derramada.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión
Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga, dice el Señor (cf. Mt 16,24).
O bien:
El que pierda su vida por mí la encontrará para siempre, dice el Señor (cf. Mt 10,39).
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor,
que los sacramentos recibidos
nos den aquella fortaleza de espíritu
que hizo a tu mártir san Bonifacio fiel
en tu servicio y victorioso en el martirio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.



