—• Salmo 122 •—

junio 3, 2026

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R/MA ti, Señor, levanto mis ojos.

R/MA ti, Señor, levanto mis ojos.

A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores.MR/

Como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia.MR/

Aleluya, aleluya, aleluya. Yo soy la resurrección y la vida –dice el Señor–; el que cree en mí no morirá para siempre.

l «Los muertos resucitan». Jesús nos exhorta a creer en la vida eterna; él ha vencido a la muerte convirtiéndose él mismo en fuente de vida: «Yo soy la vida». Así como él vive del Padre, los que creen tienen vida en él. El anhelo más grande del ser humano –vivir– es realizado por un don gratuito: el amor infinito del Hijo que trasciende toda carne y que es capaz de abrir el cielo. l

Lectura del
santo evangelio según san Marcos12,18-27

En aquel tiempo, se acercan a Jesús unos saduceos, los cuales dicen que no hay resurrección, y le preguntan: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, que se case con la viuda y dé descendencia a su hermano”. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella». Jesús les respondió: «¿No estáis equivocados, por no entender la Escritura ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten, ni los hombres se casarán ni las mujeres serán dadas en matrimonio, serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: “Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados».

Palabra del Señor.

Oración sobre las ofrendas

Te ofrecemos, Señor, estos dones
y te suplicamos humildemente
que, así como concediste a los santos mártires
morir antes que pecar, nos concedas servir a tu altar
consagrados tan solo a ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Es preciosa a los ojos del Señor la muerte de sus santos (cf. Sal 115,15).

Oración después de la comunión

Recordando la victoria de tus santos mártires,
hemos recibido, Señor, los sacramentos divinos;
te pedimos que,
así como a ellos les llevaron a soportar los suplicios,
nos den a nosotros constancia en la fe
y amor en las adversidades.
Por Jesucristo, nuestro Señor.


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Christ at the Sea of Galilee, Circle of Jacopo Tintoretto (Probably Lambert Sustris), Anonymous Artist - Venetian, 1518 or 1519 - 1594. National Gallery of Art, New-York