R/MEl Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo.
O bien:
R/MAleluya.
Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre.MR/
De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.MR/
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que habita en las alturas
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?MR/
Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo.MR/
Aleluya, aleluya, aleluya. Yo os he elegido del mundo –dice el Señor–, para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.
l «Os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto». El Señor elige y envía no solo a los doce apóstoles, sino también a sus sucesores, desde san Matías hasta los obispos actuales. Pero también cada cristiano es ese amigo por quien el Señor ha dado la vida, de distintas maneras elegido y enviado para permanecer en el amor del Señor y dar un fruto que permanezca. l
Lectura del
santo evangelio según san Juan15,9-17
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».
Palabra del Señor.
Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, las ofrendas que tu Iglesia te presenta
con devoción en la fiesta de san Matías,
y, por ellas, confírmanos con el poder de tu gracia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio: Los apóstoles, fundamento
de la Iglesia y testimonio para el mundo
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Porque has querido que tu Iglesia
tenga por fundamento a los apóstoles,
para que permanezca en la tierra
como signo perpetuo de tu santidad
y ofrezca a todos los hombres
las enseñanzas del cielo.
Por eso, Señor, con toda la multitud de los ángeles,
te aclamamos ahora y por siempre
diciendo con humilde fe: Santo…
Antífona de comunión
Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado, dice el Señor. Aleluya (cf. Jn 15,12).
Oración después de la comunión
No dejes, Señor, de colmar a tu familia
con los dones divinos, y, por intercesión de san Matías,
dígnate recibirnos en la luz
para tomar parte de la suerte de los santos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Se puede usar la fórmula de bendición solemne.



