R/MReyes de la tierra, cantad a Dios.
O bien:
R/MAleluya.
Oh, Dios, despliega tu poder,
tu poder, oh, Dios, que actúa en favor nuestro.
A tu templo de Jerusalén
traigan los reyes su tributo.MR/
Reyes de la tierra, cantad a Dios,
tocad para el Señor, tocad para Dios,
que avanza por los cielos, los cielos antiquísimos;
que lanza su voz, su voz poderosa.
«Reconoced el poder de Dios».MR/
Sobre Israel resplandece su majestad,
y su poder sobre las nubes.
¡Dios sea bendito!MR/
Aleluya, aleluya, aleluya. Tu palabra, Señor, es verdad; santifícanos en la verdad.
l «Por ellos yo me santifico a mí mismo». Por nosotros, el Santo se santifica en la obediencia a la palabra del Padre que lo envió al mundo. «Aun siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer» (Heb 5,8). Su sacrificio en la cruz nos habilita para que, permaneciendo en la unidad del amor trinitario, seamos enviados al mundo, confiando en su palabra y llevando en nosotros su alegría cumplida. l
Lectura del
santo evangelio según san Juan17,11b-19
En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, oró Jesús diciendo: «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.
Palabra del Señor.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, el sacrificio establecido por ti
y, por estos santos misterios
que celebramos en razón de nuestro ministerio,
perfecciona en nosotros como conviene
la obra santificadora de tu redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio pascual o de la Ascensión páginas 208-211
Antífona de comunión
Cuando venga el Paráclito, que os enviaré, el Espíritu de la verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí, y vosotros daréis testimonio, dice el Señor. Aleluya (cf. Jn 15,26-27).
Oración después de la comunión
La participación en este divino sacramento
nos colme siempre de tu gracia, Señor,
y, al purificarnos con su fuerza,
nos haga cada vez más dignos de este gran regalo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración sobre las ofrendas
Dios misericordioso, que destruiste el hombre viejo
y quisiste crear el hombre nuevo a tu imagen
en san Bernardino de Siena, concédenos,
renovados del mismo modo,
ofrecer este sacrificio de reconciliación,
agradable a ti.
Por jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión
En verdad os digo, los que habéis dejado todo y me habéis seguido recibiréis cien veces más y heredaréis la vida eterna. Aleluya (cf. Mt 19,27-29).
Oración después de la comunión
Te rogamos, Señor, por la eficacia de este sacramento
y el ejemplo de san Bernardino de Siena,
que nos mantengas siempre en tu amor
y lleves a su perfección hasta el día de Cristo Jesús
la obra buena que has comenzado en nosotros.
Por Jesucristo, nuestro Señor.



