R/MEl Señor puso en el cielo su trono.
O bien:
R/MAleluya.
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.MR/
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que lo temen;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.MR/
El Señor puso en el cielo su trono,
su soberanía gobierna el universo.
Bendecid al Señor, ángeles suyos,
poderosos ejecutores de sus órdenes.MR/
Aleluya, aleluya, aleluya. El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
l «Dicho esto, añadió: Sígueme». Cuando Pedro conoció al Señor, le dijo: «Apártate de mí, que soy un hombre pecador» (Lc 5,8); de inmediato, el Señor lo tranquilizó y lo llamó. Ahora, el Señor resucitado coloca a Pedro ante su negación, pero a la luz del amor, el de Jesús por Pedro y el de Pedro por Jesús, para que el apóstol sepa que el amor tiene la última palabra, pues hace que el pecador pueda seguir al Señor. l
Lectura del
santo evangelio según san Juan21,15-19
Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, le dice a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?» Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis corderos». Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Él le dice: «Pastorea mis ovejas». Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras». Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme».
Palabra del Señor.
Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, con misericordia,
las ofrendas de tu pueblo
y, para que sean aceptables a ti,
haz que la venida del Espíritu Santo
purifique nuestras almas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio pascual o de la Ascensión páginas 208-211
Antífona de comunión
Cuando venga el Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena, dice el Señor. Aleluya (cf. Jn 16,13).
Oración después de la comunión
Oh, Dios, tus sacramentos nos purifican y alimentan;
concédenos que la participación inmerecida en ellos
nos obtenga la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, estos dones
con los que vamos a celebrar
el memorial del amor de tu Hijo,
y concede a cuantos participamos en estos misterios
que, a ejemplo de santa Joaquina Vedruna,
sepamos amarte sobre todas las cosas
y a todos las personas por amor a ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión
Mi lote es el Señor: es bueno para quien en él espera. Aleluya.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, que esta Eucaristía
acreciente tu vida en nosotros
y que, por nuestras palabras y acciones,
seamos, como santa Joaquina,
amor para los que nos rodean
y luz para los que nos contemplan.
Por Jesucristo, nuestro Señor.



