R/MLlega el Señor a regir la tierra.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey:
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente».MR/
Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque.MR/
Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad.MR/
Aleluya, aleluya, aleluya. Yo os he elegido del mundo –dice el Señor–, para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.
l «Tened fe en Dios». La higuera es un símbolo: no tiene higos porque no es tiempo de higos; ello nos hace ver que no bastan las posibilidades naturales para seguir al Señor y dar el fruto que él quiere donarnos. Es necesaria la fe en Dios. Solo así nuestra alma podrá ser «casa de oración», en la que pedimos sin dudar, perdonando lo que tenemos contra otros, sostenidos por el perdón de Dios. l
Lectura del
santo evangelio según san Marcos11,11-25
Después que el gentío lo hubo aclamado, entró Jesús en Jerusalén, en el templo, lo estuvo observando todo y, como era ya tarde, salió hacia Betania con los Doce. Al día siguiente, cuando salían de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas, y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. Entonces le dijo: «Nunca jamás coma nadie frutos de ti». Los discípulos lo oyeron. Llegaron a Jerusalén y, entrando en el templo, se puso a echar a los que vendían y compraban en el templo, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo. Y los instruía diciendo: «¿No está escrito: «Mi casa será casa de oración para todos los pueblos»? Vosotros en cambio la habéis convertido en cueva de bandidos». Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo admiraba su enseñanza, buscaban una manera de acabar con él. Cuando atardeció, salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz. Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús: «Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado». Jesús contestó: «Tened fe en Dios. En verdad os digo que si uno dice a este monte: «Quítate y arrójate al mar», y no duda en su corazón, sino que cree en que sucederá lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que os lo han concedido y lo obtendréis. Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas».
Palabra del Señor.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, este sacrificio de tu pueblo,
y haz que lo que ofrecemos a tu gloria
en honor de san Pablo,
nos sirva para la salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión
El buen Pastor dio su vida por las ovejas (cf. Jn 10,11).
Oración después de la comunión
Señor Dios nuestro,
que los sacramentos recibidos acrecienten en nosotros aquel fuego de la caridad que inflamó a san Pablo
y le impulsaba a entregarse constantemente
al servicio de tu Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.



