—• Salmo 90 •—

junio 1, 2026

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R/MDios mío, confío en ti.

R/MDios mío, confío en ti.

Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti».MR/

«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre;
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación».MR/

«Lo defenderé, lo glorificaré
lo saciaré de largos días
y le haré ver mi salvación».MR/

Aleluya, aleluya, aleluya. Jesucristo, eres el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos; nos amaste y nos has librado de nuestros pecados con tu sangre.

l «Respetarán a mi hijo». El pecado original ha dejado en el corazón humano una profunda e ilusoria pretensión que se despierta con la mínima chispa: ser como Dios; señor y no criado, dueño y no administrador, creador y no criatura. Su deseo es tan poderoso que es capaz de arrebatar, usurpar y matar. El sacrificio del Hijo introducirá una nueva relación entre los hombres y Dios: el amor. l

Lectura del
santo evangelio según san Marcos12,1-12

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo azotaron y lo despidieron con las manos vacías. Les envió de nuevo otro criado; a este lo descalabraron e insultaron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos, a los que azotaron o los mataron. Le quedaba uno, su hijo amado. Y lo envió el último, pensando: “Respe­tarán a mi hijo”. Pero los labradores se dijeron: “Este es el heredero. Venga, lo matamos y será nuestra la herencia”. Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, hará perecer a los labradores y arrendará la viña a otros. ¿No habéis leído aquel texto de la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”?» Intentaron echarle mano, porque comprendieron que había dicho la parábola por ellos; pero temieron a la gente y, dejándolo allí, se marcharon.

Palabra del Señor.

Oración sobre las ofrendas

Concédenos, Señor,
celebrar dignamente estos misterios
que defendió san Justino con firme valentía.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado (1 Cor 2,2).

Oración después de la comunión

Saciados con el alimento celestial,
te suplicamos humildemente, Señor,
que, siguiendo con fidelidad las enseñanzas
del mártir san Justino,
nos mantengamos en continua acción de gracias
por los dones recibidos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.


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Christ at the Sea of Galilee, Circle of Jacopo Tintoretto (Probably Lambert Sustris), Anonymous Artist - Venetian, 1518 or 1519 - 1594. National Gallery of Art, New-York