R/MNo a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria.
O bien:
R/MAleluya.
No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da la gloria,
por tu bondad, por tu lealtad.
¿Por qué han de decir las naciones:
«Dónde está su Dios»?MR/
Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas.MR/
Benditos seáis del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Señor,
la tierra se les ha dado a los hombres.MR/
Aleluya, aleluya, aleluya. El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
l «¿Qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?» Jesús no quiere manifestarse fuera del misterio trinitario, que es un misterio de amor que solo puede acogerse en el amor. Quien ama a Jesús es amado por el Padre; el Padre y el Hijo le envían al Espíritu Santo, que enseña y recuerda el misterio. La revelación última es comunión: «Vendremos a él y haremos morada en él». l
Lectura del
santo evangelio según san Juan14,21-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él». Le dijo Judas, no el Iscariote: «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?» Respondió Jesús y le dijo: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».
Palabra del Señor.
Oración sobre las ofrendas
Suban hasta ti, Señor, nuestras súplicas
con la ofrenda del sacrificio,
para que, purificados por tu bondad,
nos preparemos para el sacramento
de tu inmenso amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio pascual páginas 208-210
Antífona de comunión
La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo, dice el Señor. Aleluya (cf. Jn 14,27).
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso y eterno,
que en la resurrección de Jesucristo
nos has renovado para la vida eterna,
multiplica en nosotros los frutos del Misterio pascual
e infunde en nuestros corazones
la fortaleza del alimento de salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.



