R/MEl Señor ama a su pueblo.
O bien:
R/MAleluya.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sion por su Rey.MR/
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.MR/
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca.
Es un honor para todos sus fieles.MR/
Aleluya, aleluya, aleluya. El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí –dice el Señor–; y vosotros daréis testimonio.
l «El que os dé muerte pensará que da culto a Dios». Muchas persecuciones contra la fe cristiana tienen un fondo religioso, desde el Imperio romano hasta el islamismo radical. Pero tenemos que advertir que también nosotros nos podemos convertir en pequeños perseguidores cuando, por falta de discernimiento, buscamos corregir, en nombre de Dios, a quien en realidad lo está sirviendo. l
Lectura del
santo evangelio según san Juan15,26—16,4a
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».
Palabra del Señor.
Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, las ofrendas de tu Iglesia exultante,
y a quien diste motivo de tanto gozo
concédele disfrutar de la alegría eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio pascual páginas 208-210
Antífona de comunión
Jesús se puso en medio de sus discípulos y les dijo: «Paz a vosotros». Aleluya (cf. Jn 20,19).
Oración después de la comunión
Mira, Señor, con bondad a tu pueblo
y, ya que has querido renovarlo
con estos sacramentos de vida eterna,
concédele llegar a la incorruptible resurrección
de la carne que habrá de ser glorificada.
Por Jesucristo, nuestro Señor.



