—• Salmo 39 •—

mayo 28, 2026

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R/MAquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

R/MAquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios;
entonces yo digo: «Aquí estoy».MR/

«–Como está escrito en mi libro–
para hacer tu voluntad.
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas».MR/

He proclamado tu justicia
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes.
No me he guardado en el pecho tu justicia,
he contado tu fidelidad y tu salvación.MR/

Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: «Grande es el Señor»,
los que desean tu salvación.MR/

Aleluya, aleluya, aleluya. Cristo se ha hecho por nosotros obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre.

l «No se haga como yo quiero, sino como quieres tú». Jesús va al huerto para prepararse orando para su entrega sacerdotal por nuestra salvación. Ante él está, con todo realismo, el cáliz de la pasión que le produce «tristeza y angustia». Contempla el sacrificio de sí mismo en la cruz cargando sobre sí el pecado del mundo, y sufriendo sus consecuencias: morir abandonado y descender a los infiernos. l

Lectura del
santo evangelio según san Mateo26,36-42

Jesús fue con sus discípulos a un huerto, llamado Getse­maní, y les dijo: «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar». Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: «Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo». Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: «Padre mío, si es posible que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú». Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil». De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo: «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».

Palabra del Señor.

Oración sobre las ofrendas

Jesucristo, nuestro Mediador,
te haga aceptables estos dones, Señor,
y nos presente juntamente con él
como ofrenda agradable a tus ojos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio: El sacerdocio de Cristo
y el ministerio de los sacerdotes

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Que constituiste a tu Unigénito
pontífice de la alianza nueva y eterna
por la unción del Espíritu Santo,
y determinaste, en tu designio salvífico,
perpetuar en la Iglesia
su único sacerdocio.

Él no solo confiere
el honor del sacerdocio real
a todo su pueblo santo,
sino también, con amor de hermano,
elige a hombres de este pueblo,
para que, por la imposición de las manos,
participen de su sagrada misión.

Ellos renuevan en nombre de Cristo
el sacrificio de la redención,
preparan a tus hijos el banquete pascual,
preceden a tu pueblo santo en el amor,
lo alimentan con tu palabra
y lo fortalecen con los sacramentos.

Tus sacerdotes, Señor,
al entregar su vida por ti
y por la salvación de los hermanos
van configurándose a Cristo y han de darte
testimonio constante de fidelidad y amor.

Por eso, Señor, nosotros,
llenos de alegría,
te aclamamos con los ángeles
y con todos los santos, diciendo: Santo…

Antífona de comunión

Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final del mundo, dice el Señor (Mt 28,20).

Oración después de la comunión

La Eucaristía que hemos ofrecido y recibido
nos dé la vida, Señor,
para que, unidos a ti en caridad perpetua,
demos frutos que siempre permanezcan.
Por Jesucristo, nuestro Señor.


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Christ at the Sea of Galilee, Circle of Jacopo Tintoretto (Probably Lambert Sustris), Anonymous Artist - Venetian, 1518 or 1519 - 1594. National Gallery of Art, New-York