R/MReyes de la tierra, cantad a Dios.
O bien:
R/MAleluya.
Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia los que lo odian;
como el humo se disipa, se disipan ellos;
como se derrite la cera ante el fuego,
así perecen los impíos ante Dios.MR/
En cambio, los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios,
rebosando de alegría.
Cantad a Dios, tocad a su nombre;
su nombre es el Señor.MR/
Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece.MR/
Aleluya, aleluya, aleluya. Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios.
l «Os disperséis cada cual por su lado». No se trata de una reprimenda, ni siquiera de una simple constatación: es una invitación a la esperanza, no solo en esas luchas que siempre tendremos en el mundo, sino incluso en nuestras múltiples derrotas que nos dispersan y alejan del Señor. La última palabra no la tiene nuestro pecado, sino la victoria del Señor y la paz que él quiere donarnos con su perdón. l
Lectura del
santo evangelio según san Juan16,29-33
En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús: «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios». Les contestó Jesús: «¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».
Palabra del Señor.
Oración sobre las ofrendas
Este sacrificio santo nos purifique, Señor,
y derrame en nuestras almas
la fuerza divina de tu gracia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio pascual o de la Ascensión páginas 208-211
Antífona de comunión
No os dejaré huérfanos, dice el Señor; volveré a vosotros y se alegrará vuestro corazón. Aleluya (cf. Jn 14,18; 16,22).
Oración después de la comunión
Asiste, Señor, a tu pueblo
y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva
los que hemos sido alimentados
con los sacramentos del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, este sacrificio de tu pueblo,
y haz que lo que ofrecemos a tu gloria
en honor de san Juan I
nos sirva para la salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión
El buen Pastor dio su vida por las ovejas. Aleluya (cf. Jn 10,11).
Oración después de la comunión
Señor Dios nuestro,
que los sacramentos recibidos
acrecienten en nosotros aquel fuego de la caridad
que inflamó a san Juan
y le impulsaba a entregarse constantemente
al servicio de tu Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.



