R/MReyes de la tierra, cantad a Dios.
O bien:
R/MAleluya.
Derramaste en tu heredad, oh, Dios,
una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada;
y tu rebaño habitó en la tierra
que tu bondad, oh, Dios,
preparó para los pobres.MR/
Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas,
es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte.MR/
Aleluya, aleluya, aleluya. Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros.
l «Por el poder que tú le has dado sobre toda carne». El Hijo de Dios se ha encarnado «por nosotros los hombres y por nuestra salvación». Su cuerpo y su sangre se entregan en la cruz y en la Eucaristía por nosotros, «en rescate por todos», según el deseo de su Padre, que quiere «que todos los hombres se salven» (1 Tim 2,4-5). Este es el poder que su Padre le ha dado; con ese mismo poder, Jesús lo glorifica. l
Lectura del
santo evangelio según san Juan17,1-11a
En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, dijo Jesús: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a todos los que le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía junto a ti antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos. Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti».
Palabra del Señor.
Oración sobre las ofrendas
Acepta las súplicas de tus fieles, Señor,
juntamente con estas ofrendas,
para que lleguemos a la gloria del cielo
mediante esta piadosa celebración.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio pascual o de la Ascensión páginas 208-211
Antífona de comunión
El Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho, dice el Señor. Aleluya (cf. Jn 14,26).
Oración después de la comunión
Señor, después de recibir
el don sagrado del sacramento,
te pedimos humildemente
que nos haga crecer en el amor
lo que tu Hijo nos mandó realizar en memoria suya.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.



