R/MContad las maravillas del Señor a todas las naciones.
O bien:
R/MAleluya.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre.MR/
Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones.MR/
Decid a los pueblos: «El Señor es rey:
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente».MR/
Aleluya, aleluya, aleluya. Mis ovejas escuchan mi voz – dice el Señor–, y yo las conozco, y ellas me siguen.
l «Que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud». La alegría de Jesús es permanecer en el amor que recibe de su Padre, cumpliendo su voluntad. Jesús nos transmite el amor del Padre y nos comunica su voluntad, de modo que nosotros, si permanecemos en ese amor y guardamos sus mandamientos, podamos recibir la alegría de Jesús, la alegría trinitaria que nos da plenitud. l
Lectura del
santo evangelio según san Juan15,9-11
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».
Palabra del Señor.
Oración sobre las ofrendas
Oh, Dios, que nos haces partícipes de tu única
y suprema divinidad
por el admirable intercambio de este sacrificio,
concédenos alcanzar en una vida santa
la realidad que hemos conocido en ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio pascual páginas 208-210
Antífona de comunión
Cristo murió por todos, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Aleluya (2 Cor 5,15).
Oración después de la comunión
Asiste, Señor, a tu pueblo
y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva
los que hemos sido alimentados
con los sacramentos del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.



